Para proveer de una atención adecuada en salud a la población es fundamental alinear los objetivos del estado y los de los trabajadores de salud. Una de las situaciones a evaluar se relaciona con los hospitales públicos los cuales constantemente sufren de una crítica fundamentada, como lo es la mala gestión. ¿Las causas? Diversas, sin embargo, se ha hecho hincapié a ciertos puntos específicos como la planta de trabajadores establecido por ley y muchas veces mal entendida inamovilidad en términos de responsabilidades; el sistema de remuneraciones y la concepción de carrera funcionara que impide al administrador introducir con éxito iniciativas que promuevan la calidad, aumentar la productividad y disponer de los mejores recursos posibles; a la falta de competencia por parte de los hospitales para captar recursos pues el financiamiento que reciben está asegurado, entre otras.
En el artículo titulado “Mala Gestión: La Enfermedad crónica de los hospitales públicos” (1) focalizan la solución en la aplicación de reformas que terminen las rígida administración actual, entreguendo autonomía a los directivos (o hospitales), para así actuar con mayor libertad de acuerdo a los requerimientos de un sistema dinámico y hacerlos responsables de su gestión. El tema que nos convoca es la autogestión y basados en un artículo del 2008 del Dr. Artaza (ex Ministro de Salud)(2) se compartirá algunos conceptos importantes de considerar:
El concepto de autogestión implica dependencia de los hospitales en materia de la cartera de servicios (oferta sanitaria que es definida por la red pública) y una mayor desconcentración e independencia en materias de gestión.
La creación de los hospitales autogestionados tiene a lo menos tres importantes consecuencias organizacionales: primero, el hospital autogestionado, siguiendo las metas asistenciales por su red, debe con sus equipos clínico construir un plan de actividades y el plan de inversiones que éstas requieren, las cuales fundamentarán la propuesta de presupuesto que el establecimiento negociará (con posterior aprobación del Ministerio de Salud y de Hacienda); segundo, tienen la posibilidad, respetando su marco presupuestario, de contratar personas naturales y/o jurídicas aún en funciones propias, hasta un tope de 20% de su presupuesto, de forma de asegurar el recurso humano que requiere su plan de actividades; tercero, tienen la facultad de darse su propia organización interna, así como proponer modificaciones a las glosas presupuestarias, celebrar contratos y convenios, dentro de nuevas facultades de administración.
Para lograr estas nuevas facultades que tiene el sistema público prestador en torno al concepto de redes integradas de atención son que los establecimientos alcancen los niveles organizacionales exigidos, como gestión clínica y descentralización interna, gestión de recursos humanos, etc.; que las direcciones de servicio de salud efectivamente ajusten su rol a “gestionar la red”, lo que implica que deben definir la cartera de servicios de los establecimientos y generar las tensiones para el ajuste de oferta y la implantación del cambio de modelo; que existan los incentivos financieros, en fin, una serie de requerimientos que han sido fundamentales en este desarrollo y que han provocado una serie de críticas, como el que la mayoría de los hospitales no han alcanzado los estándares requeridos, la persistencia de una falla en la conducción de los establecimientos, que los actores principales no han asumido cabalmente los nuevos roles y que no existen estos incentivos financieros adecuados.
Sin lugar a dudas, la autogestión hospitalaria es parte de un abanico de soluciones que dan una mirada más esperanzadora al crecimiento y madurez de nuestro sistema público de salud, logrando hospitales más amigables para el usuario, y mejorar las condiciones generales que permitan aumentar la efectividad, calidad y eficiencia de los establecimientos a través de una gestión clínica de excelencia.
Toda solución debe velar por la prevención, fomento, reparación y rehabilitación de los problemas de salud de la población, y este es nuestro horizonte, independiente de que para lograrlo debemos actuar a distintos niveles de intervención, desde el nivel de políticas públicas hasta Don Juan, el portero, en su participación del proceso de atención de los pacientes.
Obtener mayor información en:
1) Libertad y Desarrollo. Tema Público Nº928, 31 de Julio de 2009.
2) Artaza, O. Los desafíos de la Autogestión Hospitalaria. Rev Chil Pediatr 2008;79(2):127-130.

Estimado Rodolfo:
ResponderEliminarPude leer tu articulo por el boletin de posgrados de la UDD. Me parece interesante la propuesta de hospitales autogestionados, sin embargo desconozco si es solo una propuesta o derechamente una meta de la actual administracion.
Tienes mas antecedentes?
Saludos.
Gonzalo Sobarzo.
Gonzalo:
ResponderEliminarHoy no podría asegurar que sea una meta clara de la actual administración, pero si parece ser un continuo de la antigua.
En la actualidad existe mucha controversia en el tema, en especial lo que se refiere a la autogestión y las concesiones en salud.
Mientras, puedes leer las referencias descritas que están disponibles en internet.
Cuéntame que tal te va con ello y cuando encuentre información te la envío.
Si gustas puedes enviarme un e-mail o un mensaje a través del moodle.
Gracias por tu comentario!!!!
Saludos cordiales
Rodolfo